jueves, 15 de septiembre de 2011

París-Brest-París 2011

Estas vacaciones han sido curiosas, cuanto menos, gracias a una bonita experiencia que he podido vivir.

La participación de un amigo, Javier, en la París-Brest-París (PBP) me ha brindado la posibilidad de seguir la carrera "in situ" y vivirla como un aficionado y seguidor no solo de una persona, con el tiempo de muchos ciclistas con los que vas coincidiendo en los puntos de control y de los que te vas "quedando" con su cara o algún rasgo peculiar de su indumentaria y con los que, poco a poco, vas adquiriendo empatía.

Entrando en la meta.

A modo de breve introducción diré que la PBP es una marcha cicloturista que se celebra cada cuatro años,  que transcurre a lo largo de 1230 kilómetros y que tiene un tiempo límite de noventa horas para su finalización. Como su nombre indica parte de París (para ser exactos de una localidad a las afueras que se llama Saint-Quentin-en-Yvelines) llega hasta Brest y regresa al punto de inicio, todo ello recorriendo gran parte de Bretaña y un poco de la Baja Normandía. Para hacerse una idea, aquí en España sería similar a hacer una ruta Madrid-Barcelona-Madrid en cuanto a kilómetros. No es una carrera, no existen clasificaciones y da lo mismo quien hace más o menos tiempo.

Bajo la lluvia en Fougères

Además de bicicletas al uso ya sean de paseo, mountain bike o de carretera, participan muchos "artefactos" peculiares. Triciclos, bicicletas reclinadas, plegables, algún tándem, bicis-bala muy curiosas, como la amarilla en la foto superior entre otros.

Sellando en el control.

Una de las cosas que me han llamado más la atención es la participación de gente con edad muy avanzada, y cuando digo esto me refiero a personas rondando los 80 años. Y si cualquiera de los más de seis mil participantes de este año, terminando o no el evento, son dignos de admiración, más lo son estas personas. Viendo esto te das cuenta que el límite no te lo sitúa nadie, lo pones tú, salvo impedimentos físicos y de salud. 


La gente descansa cuando puede y en el lugar que le coge. En los puntos de control y avituallamiento hay camas, pero muchos ciclistas se tiran a dormir en cualquier esquina, sentados en una silla, en el suelo, por la calle. Algunos veinte minutos o media hora, otros pocas horas.


La galería con más fotos de la PBP 2011 aquí.


Publicar un comentario en la entrada